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La vida como un Jardín

La vida es como un jardín que amanece,

con semillas que el tiempo mece,

raíces que nos anclan con fuerza al suelo

y brotes que buscan su propio cielo.

​

somos plantas que el tiempo va regando,

crecemos entre luz y sombra, esperando florecer sin miedo a la estación, con cada hoja, una nueva canción

​

A veces el viento nos dobla sin piedad,

pero la tierra nos guarda con bondad;

así aprendemos a estirar la raíz

y hallar la belleza en lo que es vivir.

​

Cada pétalo es una historia por contar,

y el rocío nos enseña a brillar.

Entre espinas y flores hallamos la esencia:

Vivir es florecer con paciencia. 

Nueva etapa

​

No todo cambio llega haciendo ruido,

algunos entran descalzos

para no despertar al miedo.

​

Me despido de lo que fui

con gratitud en las manos,

porque incluso lo que dolió

me enseñó a quedarme. 

​

Ahora camino distinto:

menos prisa,

menos peso,

más verdad.

​

No sé exactamente a dónde voy,

pero sí desde dónde ya no.

Y eso, hoy, 

es suficiente para empezar.

Quédate conmigo aunque el silencio hable más que mi voz,

aunque mis manos tiemblen, y mis pasos no recuerden el camino.

​

Quédate conmigo en la fragilidad de los días, cuando mi cuerpo calla y mi alma aún sonrie.

​

En tu mirada encuentro refugio, en tu paciencia un abrazo invisible y en tu amor la certeza de que mi vida aún tiene sentido. 

​

Quédate conmigo no solo en la risa también en las lágrimas, 

porque en el fondo no te pido una eternidad, solo te pido: PRESENCIA.

​

Esa forma tan sencilla y poderosa de decir, no estoy sola. 

Me estas mirando.

Me estas cuidando,

me estas amando. 

Amonet es una herida convertida en libro

y también medicina. 

​

Me llevaste al borde de mi misma, donde el amor dolía y el dolor pedía ser amado.

​

Aprendí a soltar la niña que se ahogaba en silencio, a abrazar la mujer que hoy soy y a mirar a mi madre con ojos nuevos.

​

Descubriendo que su fragilidad también es la mía.

​

Te escribí con lágrimas.

Te leí con rabia,

te viví con miedo.

Querido diario, mientras te escribía aprendí que los sentimientos pueden convertirse en semillas. 

​

Cada palabra fue un suspiro que me dio fuerza, 

y cada lagrima, regó la tierra en la que hoy florece mi gratitud.

​

Me enseñaste a mirar atrás sin miedo,

a recordar con ternura,

a sonreír a la memoria de quienes se fueron,

pues ya no son ausencia, son raíces invisibles que sostienen mi presente. 

​

Aprendí que la gratitud también es una forma de sanar, 

y que cada final trae consigo un nuevo comienzo.

​

Querido Diario: me devolviste a la vida más ligera, más libre, más consciente. 

Hoy, tengo la certeza de que no soy herida. Soy en jardín que creció después de ella. 

Letras de AMONET

Libros - Plantas - Escritura - Alma

​

El alma escribe lo que no puede decir... 

​

Un espacio donde la palabra, la naturaleza y la emoción se encuentran.

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